18 setiembre 2006

L A T I E R R A D E N U N C A J A M Á S



En esta oscuridad, donde el vacío pretende invadir todo, mi ser sólo encuentra refugio entre mustias paredes. Sombras enmohecidas impregnan tormentas a mi ansiedad de reposo. En el silencio una parte de mi ser ha quedado dormido, pero recuerdo…


Escena I

... en casa todas las ventanas han sido cerradas
no hay más amigo viento que destroce mis trenzas
ni niños rollizos y pesados que descubran mis cuentos.
Las rejas ya no impiden mi juego porque se quedaron afuera.

Y otra vez caigo en que hoy no es lunes sino sábado
y que en esta noche todas las viejas se pintan de rojo y usan tacones de punta
y que los niños deben acostarse temprano porque la TV sólo es para adultos.

Pero el reloj ya marca las 8AM del festivo domingo
y grandes y pequeños se engalanan para visitar al Taita Dios
mas yo sólo atino a mirar mis piernecitas vestidas con medias de distinto color
y me pregunto si el padre aún querrá confesar a una blasfema de la moda tradicional.


Escena II

A pesar de mis trenzas y de estos braquets insoportables sé que soy una diosa.
Tengo casi 15 años cumplidos, una falda muy corta, y en este viernes de luces neónicas
ningún par de pantalones es indiferente a mis piernas largas y mi cimbreante andar.

¡Upss!, me pasé de largo la luz roja...

En mis labios aún percibo
la calidez de labios ajenos un lunes que parece miércoles
y acomodo el retrovisor del coche de papá
mientras siento el lúdico huir de los años y con ellos mis esperanzas.


Escena III

Vaya hazaña, complicarse la vida con una familia
niños, esposo, suegra y perro
pedirle más a la vida un martes de cualquier semana sería grandioso,
pero, ¿realmente hay algo más allá de esas paredes?
Te quiero le dice ella pero… ¿eso bastará?


Escena IV

Hoy es jueves y nadie llega ya a cenar.
La comida se enfría dentro de las ollas y ella está sola sentada frente a la TV.
Ahora nadie le dice vete a dormir.
Ni ordena tu cuarto. Ni te pongas esa camisa tan descocada.
Está cansada, el marido aún no llega.
El perro y la suegra sólo la observan desde el portarretratos.

Ella piensa en sus niños y siente que debió conocer y vivir en la tierra de Peter Pan.
Un lugar donde todos son felices. Un espacio donde no hay tiempo para la soledad.

La Tierra de Nunca Jamás murmura,
y en su añoranza recrea infalibles fórmulas para el olvido.
Salubres brillantes florecen sin destino sobre su tejido.
Se queda dormida.


Escena V

Es casi viernes y de sus manos huyó el calor maternal.
Es casi viernes y sus labios no sonríen más.

Es casi viernes y mis ojos no han olvidado
esos matices de rojo y violeta, sueños de cielo serrano, tiempo que no regresará jamás.


Paola Zulema Quiroz Rojas (Lima, 1982)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bello poema de un bello futuro.

Paola Quiroz dijo...

Agradable Hallazgo en la WWW... Tiempos aquellos.

Gracias Totales.

Paola Q.